Tres minutos de escucharte a ti mismo, sin prejuicios, sin reproches, sin consejo, sin tentativas de soluciones.
Tres minutos llenos de presencia en ti y no a tus proyectos ni a tus preocupaciones.
Tres minutos para hacer un balance de tu estado interior, sin intentar cambiar nada.
Tres minutos para que te conectes a ti mismo y puedas verifica que realmente vives bien, que a la pregunta "hay alguien ahí?" tu puedas responder de verdad desde el fondo de tu ser "si, aquí estoy!", y son, tres veces al día.
Es de esta calidad de presencia a ti mismo que podrá nacer la calidad de presencia hacia los demás.
Escuchándonos, podremos, poco a poco, sentir hacia donde tendemos y hacia lo que queremos, y liberandonos de la idea de resolver un problema rapidamente, de obtener un resultado inmediato y llevar nuestra atención y nuestra conciencia a la vida emergente que vive en nosotros " donde esta la vida?, que dice la vida en mi?, cuales son sus necesidades satisfechas? cuales no lo son?".
Es cuando las necesidades son realmente cumplidas y las prioridades estan claras que las soluciones comienzan a dejarse ver.
Ser Genuino: Dejar de ser gentil y comenzar a ser real
Thomas D'Ansembourg
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